El traductor Marc Bernabé vuelve a comentar en su blog Mangaland las estadísticas que él mismo publicó la semana pasada, con unas reflexiones la mar de interesantes sobre las cifras que se mueven en nuestro mundillo. Por favor, lean y opinen si quieren
Texto Original: Mangaland
“Como veo que el informe estadístico de la entrada anterior ha dado bastante de qué hablar y en los comentarios han surgido varias cuestiones, prefiero responderlas aquí, en abierto, antes que recomentar comentario por comentario. Así no se pierden en el limbo.
Sobre cifras de ventas
Es cierto que estas estadísticas solo recogen un dato: cuántos libros diferentes han salido. No se recogen datos de venta ni de beneficios editoriales, pero eso es simplemente porque las editoriales no los facilitan. Joan Navarro ha dado pistas recientemente sobre las cifras de Glénat en el año 2010, pero no sabemos nada de años anteriores, por lo que no hay comparación posible. Ojalá pudiéramos hacer un análisis más concienzudo y realista, pero actualmente esto no es posible y nos tenemos que conformar con los datos que tenemos, los objetivos: número de libros que se publican al año.
También tenemos pistas, sin embargo. Para muestra, el comentario de Óscar Valiente, director general de Norma, cuando le avisé de esta entrada a través de Facebook:
Uou! Jaja, buen informe Marc. Aunque como bien dices no es que nosotros hayamos crecido, sino que mantenemos la misma hoja de ruta que tan buen resultado está dando. Eso sí, más allá de la cantidad de títulos publicados, si analizamos las tiradas y ventas de cada editor, seguro que los lectores se llevarían una sorpresa aún mayor. El descenso en estos dos últimos años es considerable.
La burbuja
Creo que es muy acertado hablar en términos de “burbuja manga” en los años 2006 a 2008. Se editaba demasiado manga para el que el público español estaba dispuesto o podía absorber. Creo que el tamaño actual del mercado es más realista. Personalmente, como profesional del medio, desearía volver a los niveles anteriores, más que nada porque conozco a mucha gente del sector, incluidos varios amigos personales míos (desde editores a traductores, pasando por rotulistas, impresores, etc.) que se han quedado sin trabajo, pero cada vez soy más consciente de que esto no es posible. El mercado es el que es.
La crisis
Sé que es un recurso fácil echarle la culpa a la crisis, ¿pero acaso no es así? Con tantas familias viviendo en la precariedad, la última cosa en la que se gasta el dinero es el ocio caro, y pagar 7-8 euros por un tomo que se lee en media hora siempre me ha parecido un lujo, crisis o no crisis.
Y sin embargo soy consciente de que los precios que tenemos, a pesar de ser tan caros, son los que tienen que ser para aguantar las series en el mercado con las cifras de ventas que consiguen… Así que es un tema espinoso. Ya lo comento más adelante, pero se da el caso de que un precio más económico no se traduce en aumento de ventas.
La piratería
Otro recurso fácil para echar las culpas: la piratería. Pero es que… Si tienes un manga gratis y de fácil acceso, ¿te lo comprarás? Si te gusta muchísimo, sí, pero si no, te lo descargas, lo disfrutas y ya está. Ya no te lo compras. Sin ir más lejos (el que esté libre de culpa que tire la primera piedra), no recuerdo la última vez que compré un DVD (bueno, sí, el otro día me compré el primer fascículo de una colección de Tora-san, y hace poco la edición taiwanesa de Summer Wars XD)
Que sí, que internet está muy bien para dar a conocer nuevas series y que muchas de las que tienen éxito ahora lo consiguen gracias a que ha corrido la voz en internet, pero aun así… Es evidente que las descargas afectan a las ventas y sobre todo las series que más lo sufren son las que están en segunda fila, que han pasado de tener unas ventas que justificaban su edición en España a no venderse lo suficiente para resultar rentables. Y por lo tanto nos quedamos sin ellas.
Dice un comentario que tal vez la solución sean los escaneos legales. Ojalá sea así. Pero la industria editorial está cayendo en el mismo error que la de la música en su momento y la del cine después, y no está sabiendo reaccionar rápidamente… La están cagando de verdad ahí, y cuando por fin tengamos un iTunes o un Spotify de manga igual ya será demasiado tarde. Demasiado lentos, demasiado conservadores, demasiado chapados a la antigua, demasiado miedo al fracaso (y la culpa no es de las editoriales españolas, sino de las japonesas, ojo, que son las que tienen la sartén por el mango)… Soy el primero que suspira por la normalización del manga digital (el día que tenga que mudar mi biblioteca voy a flipar en colores), por tener una biblioteca de cientos de miles de tomos al alcance de un par de clics en un dispositivo de lectura cómodo y fácil. Y, de un modo u otro, indirecta o directamente, quiero pagar un precio justo por ello, para que los autores puedan ganarse la vida dignamente y seguir creando. Y sin embargo, aún no se ve la luz al final del túnel…
Precios económicos o no
Se ha demostrado varias veces (primero MangaLine y luego Planeta) que sacar series más baratas no es sinónimo de que se vendan mejor. Las descatalogaciones de Glénat no cuentan como “precios económicos”, ya que son más bien ofertas para vaciar stock.
Salones y éxito del manga
El caso de los salones es especial. Soy consciente de que los chavales no van a comprar manga, sino a vivir su afición. Y la base de esta afición es el manga, aunque en realidad consuman anime, videojuegos, figuritas o gachapones, o no se gasten nada y simplemente vayan a pasar la tarde. Da igual, todo eso proviene del manga, de personajes creados por gente que trabaja con pluma y tinta. Para mí, eso forma parte del “mundo manga” en general. Por eso digo que el manga (o, si lo preferís, el “japonismo popular”) sigue estando en perfecto estado de salud.
Dicho esto, ¡que siga el debate! ^_^”











